HELLEN
—Me quieren matar, se quieren llevar a mis bebés por favor.
Le imploro a la mujer que me mira aterrada con el pulso disparado y las piernas que me flaquean por el miedo y el esfuerzo, mi niña no llora y eso me asusta más que escuchar a los infelices que están afuera, mi desesperación es tan grande que lucho por sostener a su hermano y sostenerla a ella.
—Mi niña— la miro y la mujer me observa — déjeme ir.
—Yo también trabajo para el señor Renaud.
La sangre se me congela, tanto miedo