64. EPÍLOGO
CORALINE
—¡Dios mío no se que hacer!, mi amor por favor cálmate.
—Ben
—Te debes calmar, por favor tienes que respirar, mi amor.
—¡Bennett cállate!.
Me parto no solo de dolor si no también de risa porque claro que duele pero quién sufre más es Bennett a quien su papá ha mandado a callar por histérico.
Estoy siendo ingresada por fin a la sala de parto, después de casi 6 horas de dilatación, finalmente he escuchado que estoy en el porcentaje para dar a luz y traer al mundo a mi niño que tanto m