41. DOLOR SALVAJE
BENNETT
—¿Te comunicaste con Sandra?.
—No abuela, yo no me comunique con ella, ella me llamó y no entiendo cómo y porqué pero no me importa— le exijo al chófer que maneje más rápido— !Joder apúrate!, mi hijo naciendo en medio de este caos, no lo puedo creer.
Mucho menos entender, me quiero arrancar los ojos para no creer lo que pasa pero no sé puede, debo intentar ser lo más razonable posible y dejar que las punzadas que siento en el corazón no me acaben, hace solo unas horas me sentía el due