52. Lo que queda entre los dos
CORALINE
—Hasta que nos quitamos las máscaras.
Aplaudo y sonrió con ironía pero sintiendo que el alma se me desgarra viendo al hombre que tengo ante mí, siempre fue un extraño, fui muy estúpida en todo, primero creyendo que podía ser una hiena sin alma para abandonar a un ser que nació de mi cuerpo, luego pensando que podía manipular a Bennett, creyendo después que había encontrado el amor perfecto y ahora pensando que alguna vez me amo pero no, todos hemos pasado por un proceso de evolución q