CAPÍTULO 163: SE ACABÓ MI AGONÍA
Rosie
Erik regresa con Kelan, y el aire se me atora en la garganta. Mis piernas tiemblan, mis manos sudan y mi corazón se desboca tan fuerte que parece que va a salirse de mi pecho. Cierro los puños con fuerza intentando contener la avalancha de emociones que amenaza con arrollarme. No sé qué ha decidido Erik, pero lo que sí sé es que no pienso quedarme de brazos cruzados mientras decide por mí otra vez.
Cuando me hace una seña para que me acerque, mi cuerpo rea