CAPÍTULO 151: PERSEGUIDA
Hazel
La puerta de la pequeña caja donde me encuentro se abre de golpe y una luz enceguecedora me golpea con brutalidad. Parpadeo con fuerza, sintiendo cómo las pupilas me arden al intentar adaptarse. Me cubro el rostro con las manos, aturdida por el cambio repentino. El aire frío me envuelve en cuanto doy un paso fuera del espacio metálico, mis pies descalzos tocan el suelo helado.
Levanto la vista con precaución. Aparentemente, la habitación está vacía. Todo es lúgubr