CAPÍTULO 125: PROTECCIÓN
Erik
El rugido de Hazel resuena detrás de mí, pero no puedo volverme. No ahora. Mi hijo y Rosie están en peligro, y esos bastardos no van a llegar lejos con ellos mientras yo siga de pie.
Me lanzo tras los lobos que corren tras mi hermana, mis músculos me impulsan con una velocidad que ni siquiera tenía antes de convertirme en Lycan. El aire silba en mis oídos mientras atravieso la fábrica, mis garras destrozan el concreto con cada zancada. El instinto me domina.
Uno de