Scott giró su cabeza para ver a Víktor por encima del hombro y lo vio apartar su plato, doblar los codos sobre mesa levantar las manos y cruzarlas para apoyar la barbilla sobre ellas.
–Pitt, deja que pase la Barbie. –Ordenó y cuando Scott pasó por el rubio que media casi dos metros ambos se miraron fijamente.
Scott se sentó una silla delante de Víktor y le había contado todo lo que había escuchado en la lavandería. Víktor le ponía atención sin demostrar ninguna reacción, hasta parecía que le