–Me encanta estar aquí contigo, pero ya es de noche y tenemos que regresar a nuestra realidad. –Dijo Alice con acento triste. Aun no se había preocupado de volverse a vestir y allí estaba, pegada al cuerpo de Scott en bragas y con la cabeza en su pecho.
–Acepto volver siempre y cuando me prometas que esa realidad no cambiará nada entre nosotros.
–Te prometo que esto…–Señaló el espacio entre los dos. – …no va a cambiar Hoffman, pienso estar así contigo todo el tiempo que nos permita el destino.