21. Puedo hacer más que eso
Emma
Me siento inquieta mientras intento alisar mi vestido con las manos, una y otra vez, pero mi piel no deja de sentirse demasiado expuesta, demasiado vulnerable.
Damian White y su abogado, Alex, están aquí sentados frente a nosotras, en la oficina de Melissa.
Ambos parecen cómodos, seguros de sí mismos, mientras yo lucho por mantener la compostura.
Mi rostro aún duele, y la hinchazón en el labio me recuerda lo frágil que es mi situación.
Mi teléfono no ha parado de sonar desde que llegamos