DAMIÁN
Cierro la puerta del pequeño estudio detrás de nosotros, y el sonido del clic resuena en el espacio reducido. La cercanía de Emma es inmediata, inevitable, casi palpable.
Ella da un paso hacia atrás, su espalda chocando suavemente contra la pared, y noto cómo su postura se endurece de inmediato.
Mis ojos no pueden evitar recorrerla; parece que aún se pone nerviosa en mi presencia. Ese detalle no me pasa por alto, y aunque debería dejarlo ir, no puedo evitar que algo dentro de mí se r