EMMA
Estoy frente a la entrada del hotel con Luna en brazos y mi corazón latiendo con fuerza.
Melissa acaba de irse a “mover los hilos”, como ella dice, para que mi regreso de entre los muertos sea lo menos caótico posible.
Eso me deja aquí, sola con Beatriz y la pequeña, esperando a alguien que no esperaba volver a ver tan pronto: Rocco.
No puedo evitar el nudo en el estómago cuando su figura aparece en la entrada. Es igual que lo recuerdo: alto, con su postura firme, y esa mirada aguda q