84. ¡Noooo! ¡Para! ¡Noooo! ¡Detente!
Felipe intentó cerrar la puerta pero ella se movió con rapidez y entró como si estuviera en su propiedad.
-La cabaña...-le dijo mientras recorría el lugar- si estás paredes hablaran...¡Uff! -giró los ojos y se mordió los labios.
-¿Qué haces aquí? -le dijo él con los labios apretados.
Ella ignoró la pregunta y siguió su recorrido hasta fijar la mirada en su figura cubierta solo por una toalla y acarició con sus mente cada centímetro de su magnífico cuerpo.
-La madurez te ha hecho más codiciable,