Capítulo 64: El collar.
El estallido del vidrio abajo rompió el trance de la confesión de Mathew. Ivy sintió que el frío del metal de la caja de música se transfería a sus huesos. Mathew no perdió un segundo; su mano rodeó su brazo con una firmeza que ya no se sentía como una amenaza, sino como un ancla.
—No te muevas de detrás de mí —ordenó él en un susurro que apenas alteró el aire.
Él apagó la pequeña lámpara del escritorio, sumiendo el despacho en una penumbra total, rota solo por el brillo de la luna que entraba