Mundo ficciónIniciar sesiónEsto no podía suceder.
Detrás de mí, la puerta de uno de los cubículos se había abierto por algún artilugio y había un cuerpo que colgaba como si fuera una muñeca de trapo, estaba toda manchada de sangre del cuello hasta sus manos donde terminaba de correr la sangre.
Me cubrí la boca con u







