— Vaya, parece que me has leído la mente — dice, riendo — pero no te lo digo por mal, mi amor. Te lo digo porque te quiero y quiero que estés bien. Sé que Tania es tu amiga y que te importa, pero no puedes cargar con sus problemas. Ella tiene que enfrentarlos por sí misma, y tú tienes que cuidarte y pensar en ti. No quiero que te agobies por cosas que no dependen de ti.
— Lo sé, Adrien. Lo sé y te agradezco que te preocupes por mí. Pero no puedo evitar sentirme mal por ella. Ha estado conmigo e