La atmósfera del pequeño café estaba llena de animadas charla y risas. . Las mesas, en su mayoría estaban ocupadas y el ambiente se contagiaba de una sensación de camaradería.
Mi amiga, con su contagiosa sonrisa en el rostro, me toma de la mano y nos adentramos en el centro del café, donde el espacio se abre lo suficiente como para permitirse hacerme girar lentamente.
— ¡Wow, estás radiante, Tita! — exclama emocionada.
Aunque comparto su entusiasmo, también un torbellino de emociones se agitab