Mis ojos se posan en la bandeja frente a mí, y comienzo a comer con ansias. El sabor del pollo al menos es delicioso, y sacia mi hambre después de varias horas sin probar bocado. Una vez terminado, dejo la bandeja a un lado y me pongo de pie con sigilo, acercándome a la puerta para tratar de vislumbrar el exterior. Mi curiosidad aumenta mientras intento escuchar cualquier indicio de lo que está sucediendo fuera de la habitación.
Con precaución, intento girar el pomo de la puerta, pero para mi d