Los ojos de Adrien se encuentran con los míos, y veo el remordimiento en su rostro.
— No es nada importante, cariño, no es lo que piensas — dice con nerviosismo.
Intenta acercarse a mí, pero en un movimiento brusco, me aparto. Siento el dolor y la incertidumbre que se apoderan de mí, preguntándome qué ocurrirá a partir de ahora.
— ¿Y qué se supone que pienso? — grito furiosa, tratando de contener las lágrimas — Escuché claramente lo que dijo sobre exponer tus planes, además de acusarte de enamo