Me llevó unos minutos decidir perseguir a Adrien; a pesar de saber que eso dejaría en suspenso mis planes de venganza, simplemente necesitaba estar con él. Salgo al pasillo para dirigirme a la otra habitación, donde imaginaba que Adrien estaría. El aire nocturno está gélido, así que me envuelvo en mis brazos, buscando aliviar el frío que me atraviesa.
Entro en la habitación, con el corazón palpitando aceleradamente. Al notar la luz encendida, rápidamente me doy cuenta de que Adrien no está allí