C64 - Te lo prometo.
Eva estaba sentada en un sillón, sus manos temblaban mientras las mantenía cerca de la incubadora donde su pequeña Iris estaba tendida. La habitación era un refugio de sombras y luces suaves, un espacio destinado a la esperanza y la angustia. Observaba a su hija, tan pequeña y hermosa, y una lágrima resbaló por su mejilla.
— Es tan pequeña y hermosa — murmuró, sintiendo cómo el dolor de haber estado al borde de perderla la invadía.
Gabriel, a su lado, entrelazó sus dedos con los de ella, ofreci