POV de Enzo
—Ya está hecho, Enzo. No vuelvas a mencionarlo —la voz de Mathilda era un susurro gélido mientras caminábamos por la pista de aterrizaje privada en Teterboro.
El viento soplaba con fuerza, agitando su abrigo largo de cachemira. No me había mirado a los ojos desde que pronunció esa palabra por el teléfono negro: "Adelante". El parricidio tiene un peso que ninguna cirugía estética puede ocultar; lo veía en la rigidez de su nuca, en la forma en que sus dedos se clavaban en el asa de su