POV de Enzo
El estruendo del primer disparo fue como música para mis oídos. En la cárcel, el silencio es una tortura; aquí, el caos era mi elemento. Me arrojé tras el sofá de cuero italiano, sintiendo el impacto de una bala en el respaldo justo donde había estado mi cabeza un segundo antes. El dolor en mi muslo era una brasa ardiente, pero la adrenalina lo cubría todo con una capa de hielo anestésico.
—¡Eres un maldito aficionado, Fredric! —rugí, asomándome para disparar dos veces hacia la penu