POV de Enzo
El olor a humedad y a metal oxidado es un insulto para mis pulmones, acostumbrados al aire filtrado de Park Avenue. Estoy sentado en una silla de plástico barata, en el rincón de un taller mecánico clandestino en el Bronx. La única luz proviene de un fluorescente que parpadea con una arritmia irritante, proyectando sombras deformes sobre los motores desmantelados que nos rodean.
Me miro las manos. Siguen siendo las manos de un hombre que mueve millones, pero mis uñas tienen rastros