POV de Mathilda
El Centro Correccional de Bedford Hills olía a desinfectante barato y a desesperación estancada. Cada puerta de metal que se cerraba tras de mí era un recordatorio de que, a diferencia de Paula, yo había logrado salir de mi propia prisión.
Antonio me esperaba en la sala de visitas, apoyado contra la pared con esa calma inquietante suya. Me entregó un maletín de cuero.
—Tienes diez minutos, Mathilda. Los guardias están bajo nómina de Bren, pero no podemos abusar. Paula cree que v