Nolan caminaba con paso firme hacia la mansión Ryker, su mandíbula estaba tensa mientras repasaba en su mente lo que había decidido hacer.
Cada vez que recordaba las palabras de Alaia y el miedo reflejado en su rostro, la rabia que había intentado contener amenazaba con desbordarse.
No podía permitir que su hermano la acosara más, que volviera a tocarla. Detendría a Liam, costara lo que costara.
Al llegar, empujó la puerta con brusquedad. Liam estaba en su despacho de espaldas a la entrada, m