Alaia dio un paso atrás, obligando a su cuerpo a romper el contacto que la mantenía atada a Nolan. Su mirada firme no disimulaba la lucha interna que enfrentaba.
—No puedo hacer esto, Nolan —dijo con esfuerzo, su voz quebrándose ligeramente—. No puedo simplemente dejarme llevar.
Nolan bajó la mirada, aceptando su decisión con una calma que sorprendió a Alaia. Dio un paso atrás también, dándole espacio.
—Nunca te obligaría a nada, Alaia —respondió con suavidad, pero con un tono firme que dejaba