La habitación estaba envuelta en una penumbra suave, solo interrumpida por la luz tenue de la luna que se colaba por las rendijas de las cortinas. El ambiente era denso, cargado de una electricidad silenciosa que hacía que cada respiración resonara en la fría noche.
Alaia sentía que cada paso que daba hacia Nolan la acercaba más a un abismo del que quizás no podría escapar. El deseo y la preocupación se entrelazaban en su pecho, y aunque sabía que las circunstancias habían cambiado, no podía d