—¿Qué sucede? —preguntó Alaia, preocupada al verlo tan serio.
Nolan se acercó a ella con una expresión tensa, pero había una determinación en sus ojos que no pasó desapercibida para ella. Su voz fue firme cuando le habló.
—He averiguado algo sobre la persona que te drogó —le dijo Nolan, ajustándose el abrigo—. Voy a hablar con mis hombres ahora, para ver si encontramos más pistas.
Alaia apretó los labios, tratando de contener su reacción. Ella ya sabía quién estaba detrás de todo: Agnes. Pron