Alaia notó de inmediato la tensión que se respiraba en el aire.
Los gemelos Ryker se observaban como dos lobos a punto de pelear por el territorio. El ceño fruncido de Liam era evidente, y la postura relajada de Nolan demostraba seguridad, como si supiera que podía ganar eso con los ojos vendados.
Para calmar el ambiente, Alaia decidió intervenir.
—El doctor Nolan no me molesta —dijo, alzando un poco la voz para captar la atención de ambos hombres—. Solo estábamos hablando de tratamientos para