Capítulo 198.
-¿Por fin la dejarás caer? - Preguntó Gail con curiosidad.
Habían pasado un par de días desde las revelaciones de la loba. No es que no quisiéramos irnos de inmediato a buscar a Calavera y sanjar el asunto, sino que nuestros compañeros envenenados aún necesitaban reposo.
Además aún estaba el riesgo latente de que alguna sabandija hubiera escapado de la masacre del volcán que no era volcán y corrido a los brazos del enemigo para informar sobre nuestro probable paradero. No queríamos dejar despro