Punto de vista de Annabel
—¡Eso fue rápido! —dijo el señor Davis mientras se detenía a unos metros de donde yo estaba. Sonrió con sorna—. Deberías aprovechar esta oportunidad para internarte en un centro de rehabilitación, Annabel.
Solté una risa amarga a pesar de mí misma.
—Allí es donde terminarás tú en el futuro, señor Davis. De hecho, si me preguntas, gente como tú debería pudrirse en el infierno en vez de en un centro de rehabilitación.
Agitó la mano en el aire con una sonrisa.
—Tengo