Ubicación: Argentina
—Creo que eres sordo, pero según tus informes médicos eres capaz de escuchar —le indica el señor Li, cerrando su móvil y entrando a la habitación de D’ Luca.
El maldito enfermo le sonríe.
—¿Cree que me preocupa morir? Solo lo hice para que volvieras a hablar conmigo —responde el desgraciado, como si se sintiera feliz de lograr que esté allí. ¿Acaso finge no temerle?
—Sabes, D’ Luca, no solo vine a hablar contigo. Debes pagar por lo que hiciste —le asegura Lisandro.
—¿Me rom