Ubicación: Argentina
—Señor Murphy, al parecer su hijo, no es el único que toma malas decisiones —dice el señor Li al entrar a su oficina acompañado de sus empleados.
—¿Lisandro? No puede ser, tú estás muerto. —El hombre asustado.
—¿Crees que no volvería de mi tumba al enterarme de que molestas a los míos? —responde Lisandro, mientras su personal apunta a la cabeza de Murphy con sus armas—. ¿La organización no te dijo que estaba prohibido ayudar a D’ Luca?
—Él es mi amigo, tenía que hacerlo. Es