El lunes, apenas llegas al trabajo, ves que todos parecen ocupados. Nicolás no está, al igual que el doctor Cuartuco. Por un lado, eso te deja más tranquila, ya que no tienes ganas de verlo después de lo que pasó el fin de semana. Eso te ayuda a relajarte un poco y te permite dedicarte a transcribir algunas cartas, documentos y a llevarles café a todos. Cuando termina el día, solo quedan tres de tus compañeros, además de ti. Uno de ellos se ofrece a llevarte a casa, pero en ese momento llegan N