Al ver que Camila aún tiene la puerta abierta de su departamento, el chico que es hijo de los amigos de sus padres y vive en el edificio la saluda con la mano y luego se va. Camila no sabe por qué, pero ese muchacho no le cae bien. Es algo extraño, ya que nunca la ha tratado mal, pero no puede controlar.
Ya dentro de su departamento, ayuda a que sus amigos se puedan sentar cómodamente, puesto que es bastante reducido el espacio que tiene. Ellos no se hacen problema y agarran algunos almohadones