A la semana siguiente, Bernardo y yo volvemos. Hago que el diario donde trabajo dé la noticia. Bernardo y yo nos hemos casado y ahora soy la esposa del fabricante de armas más poderoso de Latinoamérica. Logramos que la noticia salga en todos los medios de comunicación.
Bernardo y yo organizamos una fiesta el mismo día que pisamos Buenos Aires. Invitamos a más de quinientas personas, incluyendo a grandes empresarios; y hombres y mujeres a los que debemos ganarnos, y por supuesto, a Mabel y Alfon