Salimos de la habitación en la que mi hija Alma se encuentra hospitalizada; el detective me dice que podemos encarcelar a D' Luca. Él y Rodrigo han juntado mucha información que lo incrimina.
—Disculpe que se lo diga así, pero usted no sabe con quién está tratando —le digo y lo miro—. He vivido con esas personas, sé muchos de sus secretos y, aun así, puedo asegurarle que no sé cómo hacer que paguen por todo el daño que me hicieron. Lo único que podría hacer es dispararles en la cabeza con un ar