Capítulo 81
—¡Liliana! —grité arrodillándome a su lado y presionando la herida con ambas manos—. ¿Por qué hiciste eso?
Ella intentó responder, pero apenas pudo respirar. Cassandra volvió a levantar el arma mientras nos observaba con odio.
—Siempre te odié —me dijo acercándose con pasos lentos—. Odié tu suerte, tu dinero, tus hijos y la forma en que todos terminaban eligiéndote.
Vittorino disparó antes de que Cassandra pudiera apuntarme otra vez.
El impacto la hizo retroceder y perder el arma. C