Capítulo 80
Cassandra avanzó hacia el centro de la sala con el arma apuntando hacia las escaleras. Su rostro reflejaba años de rabia acumulada y su mano temblaba, aunque no parecía dispuesta a bajar la pistola.
—Voy a matarte, Catalina —dijo mientras recorría la casa con la mirada, intentando descubrir dónde me escondía—. Yo debía ser la exitosa, la deseada, la mujer con una familia y un título. Yo debía convertirme en condesa, no la gorda que fingía ser mi amiga.
Permanecí detrás de una pared,