ELLIE
Tomé asiento dispuesta a pedir un batido, pero mi corazón resonó al ver a ese chico detrás de el vidrio mirando hacía dentro.
Los nervios recorrieron mi cuerpo, no solo por que me viese, sino por que Samantha estaba por llegar.
Segundos después volteó recibiendo una llamada, me levanté rápidamente evadiendo al mesero y caminé hasta el vidrio arriesgándome, pero necesitaba saber solo una cosa, si venia con él.
—Si...— logré escuchar que decía —Hoy en la noche nos vemos en la discoteca, si,