TYLER
No fue difícil perderle el paso, claro, tampoco fue fácil que nos viese. Cómo dijo si se dirigía al aeropuerto, bajó del taxi y estacioné una cuadra antes del aeropuerto.
Bajamos del coche.
—Toma— dijo Calavera sacando de sus bolsillos dos identificaciones y dos pasaportes.
—¿Cómo haces para estar siempre prevenido?
—Tengo qué estarlo si se trata de ti— negó.
—Es verdad.
Ellie entró al aeropuerto y le seguimos a unos cuantos metros, de vez en cuando volteaba pero nos mezclábamos entre la