SAMANTHA
Los segundos pasaban y todo seguía igual, parecía que estábamos huyendo de algo, sentía que íbamos a estrellarnos, pero poco a poco la velocidad fue bajando, por un momento sentí que el auto se estaba deteniendo, un miedo me invadió.
Momentos después quedó inmóvil.
—Oye— escuché la voz de un hombre a mi lado exaltando mi corazón—Te quitaré la venda y desamarraré. Tomarás esta maleta— la puso en mis piernas sin medir su fuerza, haciendo que me doliese —Contiene ropa y dinero suficiente