TYLER
—¿Cómo fue que pensaste que había muerto?— preguntó.
—No hay tiempo para hablar de eso, necesito encontrarla.
Sentí un alivio inmenso, no completamente porque no sabía dónde estaba ahora, pero al menos tenía la certeza de que no estaba muerta, sentí que el alma me volvió al cuerpo, me sentí vivo nuevamente.
Encendí el coche.
—¿A dónde diablos vamos?— preguntó.
—A donde sea— murmuré —¿Sabes dónde vive ese enfermo mental?
—¿La muerte?— preguntó.
—Si, ese maldito.
—No, pero creo saber quién