Capítulo 16. Brotando la sinceridad.
Al poco tiempo, Norah entró en la habitación con una energía que cortaba la tensión en el aire. Mientras tanto, Max se había encerrado en el baño para evitar los reproches de su padre.
—¿Qué está pasando aquí? —preguntó con voz firme y llena de preocupación.
Francesco se giró hacia ella con su expresión aún dura, pero con un destello de sorpresa en su mirada.
—Nada que te concierna, Norah —respondió, intentando mantener su autoridad.
—¡Claro que me concierne! —replicó ella, cruzando los brazos.