Capítulo 34. Los estrategas ven cada situación como ventaja
Marina entró a la habitación de Cris y vio que su cara era triste, la tablet a la que no abandonaba jamás estaba en la cama con un reels infantil reproduciéndose una y otra vez sin que el niño le pusiera atención.
— ¿Te pasa algo Cris?
Marina se acercó a su hijo y él tenía entre sus manos un mechón de cabello.
Marina lo abrazó con el corazón arrugado, pero demostrando fortaleza a su hijo sonrió.
—No pasa nada mi amor, el cabello siempre crece.
—El abuelo ya no le crece cabello