Capítulo 22. Cosas que cuesta mucho decir
— ¿No has descansado? —preguntó Gavin susurrando—. Puedo quedarme un rato—dijo con poca convicción, este era el último lugar donde quería estar, pero tampoco podía alejarse.
Marina negó enérgicamente con la cabeza.
—Estoy bien —replicó y continuó cantando la hermosa canción de cuna.
Ana entró y sonrió a Gavin, se sentó junto a Marina y tomó una mano de ella y con la otra la de Cris.
Cómo si de alguna manera pudiera darles energía para continuar, eso le pareció a Gavin y lo apreció,