Capítulo 204. Vulnerabilidad
— ¡Aléjese de la señorita! —ordenó uno de los hombres sosteniendo firmemente el arma.
—No puedo, estoy atado a ella —Kendrick levantó sus manos unidas.
—Él no me está haciendo nada —musitó con la voz entrecortada Elizabeth—. Perdónenme, es que vi una rata.
—Aquí no hay ratas —le acusó Kendrick furioso.
— ¡Estoy bien! —ratificó Elizabeth.
—La escucharon, pueden salir de mi propiedad, pueden quedarse, pero no aquí dentro. En los graneros hay catres.
Los hombres bajaron las armas