Era increíble ver la velocidad con la que corrían los días, desvirtuándose en el traspaso de los minutos, transportándose con gran saña al olvido. Antes de que Elaine pudiera tan siquiera notarlo, los doctores le dieron el alta, permitiéndole deambular por los corredores del castillo a gusto y placer, algo que lleno de alegría a la bella dama.
Sin embargo, aquello no era lo único que ocurriría aquel día. Esa misma noche iba a ser la celebración del solsticio, todos en el reino irían, todos men