Damino despertó con una inusual molestia en su cuello, sin embargo, muy lejos de preocuparse simplemente lo ignoro adjudicando la molestia a una mala posición a la hora de dormir. Rapidamente roto su cuello y concentro su atención en la durmiente Elaine, cuyos ojos estaban hinchados y parecian algo rojizos.
El principe apreto los labios, comprendiendo muy bien que aquello era un indicador de lagrimas, ella habia llorado en la noche y el simplemente no lo habia notado.
Apretando los labios para